"DE CADA ANÉCDOTA , UNA HISTORIA"
Dulces con amor propio y alma familiar.
Mi nombre es Tamara, y no es casualidad que mi destino esté ligado a la repostería: mi nombre significa «Palmera», mi dulce favorito y el corazón de nuestro obrador.
Dulces Gumernov nación en la mesa de mi salón, entre sueños y el apoyo incondicional de mi pareja, Guille, quien dio vida a nuestro eslogan: » De cada anécdota, una historia»
Gracias al talento de mi amiga Paula, nuestro logo refleja esa esencia: una unión entre pasión y el deseo de que cada bocado sea un capítulo inolvidable en vuestras vidas.
Este proyecto es también un homenaje a mi madre, mi gran inspiración. Gracias a ella y a su legado, hoy puedo transformar ingredientes de alta gama en historias comestibles que viajan directas a vuestro hogar.
